Sobre la estela de las ofrendas de “manos cortadas” (símbolos de enemigos) a Neitón, dios ibérico de la guerra hallada en Binéfar, Huesca.

Estela de arenisca, cultura iberica, Benífar, Huesca.

By Georgeos Díaz-Montexano, Writer, Expert in ancient languages and writing of lost civilizations, Accepted Member of The Epigraphic Society, President Emeritus of the Scientific Atlantology International Society (SAIS), Historical-Scientific Atlantology Adviser for National Geographic Channel, and for James F. Cameron and Simcha Jacobovici Producers. 

El texto conservado en esta estela que a todas luces parece ser un monumento religioso dedicado al dios Neiton (equivalente de Ares o Marte) se transcribe como: ]…tan : orkeikelaur : ekisiran : neitin y en un texto transversal se conserva solo la parte final ]…Sker.

La secuencia EKISIRAN : NEITIN se puede traducir a través de lenguas Altaico/Túrquicas como “que han sido ofrecidas/os, entregadas/os al dios Neiton” (NEITIN es forma en acusativo o dativo de Neito o Neiton). La forma ekisiran se explica a través del Altaico/Túrquico ekisir (plural de ekis / ekisi ‘dar’, ‘ofrecer’, ‘entregar’) + sufijo de participio -an. De modo que lo que precede, la secuencia ORKEIKELAUR, debería contener los productos, cosas o seres (¿humanos/enemigos?) que fueron ofrecidos al dios Neito o Neiton, que recordemos fue descrito como una deidad de la guerra similar al dios griego Ares, que para los romanos era Marte.

Bien, pues resulta que ‘orke’ u ‘orge’ (pronunciado orgue) se corresponde con varias formas Altaico/Túrquicas para ‘mano’, y ‘palma de la mano’. Siendo orkei forma en acusativo. Mientras que kelaur se puede traducir como “cortadas” de kel / kela (cortar). Kelaur es forma plural sufijada en -r o -laur que en composición con el acusativo orkei, “mano” (un típico procedimiento sintáctico en lenguas aglutinantes Altaico/Túrquicas) conforma la frase: “de manos cortadas”. Nótese que dichas manos han sido simbólicamente representadas en al menos dos caras de las cuatro que tendría la estela.

Siendo todo así, el texto que le precede (del cual solo se conserva la terminación -tan) podría estar indicando la cantidad numérica “de manos cortadas” (orkei-kelaur) que “fueron ofrecidas o entregadas al dios Neiton” (ekisiran Neitin), o bien el nombre del dedicante, o sea, la persona que ha dedicado esta ofrenda de manos cortadas (enemigos vencidos) al bélico dios Neiton.

En cuanto a la terminación -tan, se corresponde con un típico indicador de plural en lenguas Altaico/Túrquicas, presente igualmente en cifras y cantidades numéricas. El rito de ofrecer manos cortadas como acto ritual simbólico sobre enemigos derrotados, ya se conocía e el Antiguo Egipto desde unos dos mil años antes.

Así pues, el texto más extenso conservado en la estela: ]…tan : orkeikelaur : ekisiran : neitin se puede traducir como “…(X cantidad numérica) de manos cortadas ofrecidas al dios Neiton”, o bien como “…(Nombre del dedicante) ha ofrecido (estas) manos cortadas al dios Neiton”. Me parece más probable la primera opción. El nombre del dedicante podría estar escrito justo en el centro de la estela de manera horizontal del cual solo se ha conservado su terminación en -s’ker.

He intentado por todos los medios comprobar si una lectura similar era posible a través del Proto-Vasco o el pre-Vasco, el griego, el micénico y otras lenguas célticas e itálicas, así como semíticas, pero ha sido del todo imposible lograr una identificación tan clara y completa (ni siquiera mínimamente aproximada), utilizando el mismo método de una segmentación mínima razonable y respetando las separaciones por puntos.

Resulta obvio que si no se respetan los puntos que separan palabras y a veces frases de un máximo de dos o tres morfos, y se parte por donde conviene, y sobre todo si se practica una extrema segmentación (método usual entre los “descifradores mágicos”) y de una sola palabra de siete letras obtienes seis, cinco, cuatro o tres palabras, al dividir la misma en varias partes de modo que cada dos letras (incluso con una sola) seleccionas secuencias de posibles palabras monosilábicas, terminarás obteniendo lo que quiera que desees en casi cualquier lengua del mundo, hasta en una lengua que haya sido hablada por una tribu indígena en las antípodas de Iberia, como por ejemplo, Nueva Zelandia.

Ahora bien, cuando se respetan las divisiones entre palabras o frases cortas, marcadas por puntos, e intentas identificar tales palabras respetando su longitud (sin sesgarlas demasiado a conveniencia) son las lenguas Altaico/Túrquicas las que siempre se revelan como la mejor opción para identificar y descifrar la lengua íbera. La norma en la que me baso es simple. Mientras más largas sean las palabras y más cortas las frases escritas entre puntuaciones (que no se compongan de más de dos palabras) que logremos identificar con alguna antigua lengua eurasiática o afrasiática, mayores serán las probabilidades de que no se deba a algo meramente casual.

Por el contrario, mientras más sesguemos una palabra perfectamente diferenciada de otras por puntuaciones para sacar de la misma varias palabras, y mientras más sesguemos una frase hasta obtener más de tres o cuatro palabras, mientras mas breves o cortas sean las unidades léxicas obtenidas con este poco riguroso método de la extrema segmentación arbitraria, menores serán las probabilidades de que no se deba a la mera casualidad, o dicho de otro modo, mayores serán las probabilidades de que los cognados que se obtengan sean el producto de meras coincidencias.

Es mucho más difícil hallar correlatos o cognados entre palabras largas. Siempre pongo el ejemplo de la voz murciélago con toda probabilidad, cualquier término parecido que se pronuncie casi igual, significará lo mismo, y no será mera coincidencia, pero si un “descifrador mágico” practicando el muy oportuno método de la extrema segmentación divide la voz murciélago en varias secuencias o lexemas (por ejemplo, mur / ci / e / la / go) para demostrar que en realidad no es una simple palabra, sino una frase escrito en chino cantonés o en cualquier otra lengua monosilábica, con toda seguridad terminará demostrando su tesis, por la sencilla razón de que mientras más corta sea la secuencia léxica obtenida mediante tal extremo sesgo, mayores serán las probabilidades de hallar un cognado en cualquier lengua que el “descifrador mágico” se haya propuesto buscar.

En fin, soy consciente de que mis investigaciones sobre la lengua íbera tardarán, muy probablemente, veinte años en ser consideradas, valoradas o reconocidas. Del mismo modo que mis investigaciones sobre la Atlántida han tardado más de veinte años en ser reconocidas a nivel internacional, incluso entre expertos académicos de universidades de EE.UU, Canadá, Israel, Nueva Zelandia, y en entre algunos doctores (los menos) de aquí mismo de España (puede verse parte de este reconocimiento en el último documental de National Geographic producido por James Cameron, Atlantis Rising. Ver tráiler para España en: https://www.facebook.com/georgeos.d…).

Sólo espero estar aún vivo para cuando llegue el reconocimiento de mis aportaciones al desciframiento de la lengua de los íberos. No tengo duda alguna de que es solo cuestión de tiempo, pero ese día llegará, por mucho que le pese a ciertas personas, especialmente a esas que siguen defendiendo que la lengua de los íberos era vasca o griega, por ejemplo.

Artículo recomendado:

https://www.academia.edu/3669046/Ri…

Página de mi libro IBÉRICO EURASIÁTICO. Descifrando la lengua íbera: https://www.facebook.com/IBERICOEUR…

Fuente relacionada:

IBÉRICO EURASIÁTICO. Descifrando la lengua íbera.

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