¿Realmente el nombre de Hispania significa “tierra de conejos”?

Georgeos Díaz-Montexano, Vitalitius Accepted Member of The Epigraphic Society
Moneda Romana de Hispania de tiempos del emperador Adriano.
Moneda Romana de Hispania de tiempos del emperador Adriano.

He decidido crear este artículo sobre la cuestión de la hipótesis del “conejo” como animal que daría origen al nombre de Hispania, hipótesis etimológica que aún sigue siendo presentada como la más probable o verosímil, y que se ha venido interpretando con el significado de “tierra de conejos”, un nombre con poco abolengo en comparación con la mayoría de las etimologías de los nombres de muchos países del Viejo Mundo.

El hecho de que una ceca romana de tiempos del emperador Adriano presente un conejo a los pies de Hispania representada como una diosa a sido tradicionalmente usada como soporte a la hipótesis semítica de que Hispania deriva del nombre que los fenicios o cartagineses darían al menos a la mitad occidental de la península y que vendría a significar simple y llanamente “tierra de conejos” o “tierra conejera” por la supuesta extrema abundancia de conejos. Es necesario aclarar, sin embargo, que la representación de un conejo en dicha excepcional moneda de los tiempos de Adriano, no tiene porque tener algo que ver con la etimología semántica del nombre mismo de Hispania, es decir, no tiene porque ser un reflejo de que el nombre de Hispania realmente significa “tierra de conejos”. Los animales, así como otros objetos, simplemente son utilizados como símbolos en las monedas antiguas. En este caso, un conejo es un símbolo antiquísimo de gran fecundidad y abundancia, y se remonta como mínimo al Antiguo Egipto, aunque hay indicios de que de seguro fue así desde mucho antes.

Hispania era considera precisamente una tierra de gran fecundidad y abundancia, y por ello es que a los pies de la misma Hispania, divinizada y representada a su vez como una diosa, se coloca en dicha moneda romana el conejo, para indicar que Hispania es, precisamente, una tierra de gran fecundidad y abundancia.

La hipótesis de que la secuencia spn significa conejo es, precisamente, algo que surgió por causa de una mala interpretación de ese conejo a los pies de Hispania como diosa, creyéndose que era una representación del significado del nombre mismo de Hispania. No se tuvo en cuenta su mero valor simbólico. De hecho, a la raíz que se recurre, שָׂפַןspn (saphan/safan), era usada para denominar a los damanes, que no son conejos precisamente, son más bien como hamster gigantes.

En cualquier caso, la misma raíz también se usaba para el concepto de ‘tesoro’, por lo que suponiendo que el conejo hubiera sido denominado por los fenicios y cartagineses (que serían los que pudieron hacer tan equivalencia) con el mismo término שָׂפַןspn (saphan/safan) usado por los hebreos para denominar al damán, tal equivalencia probablemente sería simbólica, y más que con la abundancia de conejos en Iberia (lo cual no sería algo característico de toda Iberia), tendría más que ver con el hecho de que este animal, símbolo de fecundidad, serviría como jeroglífico-simbólico de “tesoro”, al contener la misma raíz שָׂפַןspn (saphan/safan), y, por ello mismo, con el hecho de ser Iberia una tierra de gran fecundidad y abundancia (lo cual de por si ya se puede representar con un conejo) en casi todo lo que se necesitaba, desde alimentos hasta minerales y metales preciosos y preciados, o sea, auténticos “tesoros”, tal como la misma raíz שָׂפַןspn (saphan/safan) expresa.

Así pues, si realmente los fenicios o cartagineses llamaron a la península Hispania, o sea, ‘Y-Spn-ya, “Isla de Saphania”, esa parte del nombre, Spn-ya (Sapania/Spahania), puesto que ‘Y (pronunciado como I) sería ‘isla’, bien podría significar “Tierra o país de los tesoros”. Por tanto, Hispania vendría a significar algo así como “La isla de los tesoros”, siendo el conejo (שָׂפַןspnsaphan/safan) un mero símbolo que por el muy conocido principio de homofonía o rebús (usado por todas las antiguas civilizaciones, al menos desde los orígenes de las primeras escrituras) sería usado para expresar el concepto de “tesoro”, puesto que este contiene exactamente la misma raíz consonántica que el término para el damán, o sea, שָׂפַןspn (saphan/safan).

Esta explicación que propongo, es desde luego mucho más verosímil y acorde al hecho que siempre se ha ignorado, que ni un solo autor griego o romano explicó jamás el nombre de Hispania a través de ninguna raíz fenicia o semítica que significara “conejo”, mientras que todo lo que se cuenta de Hispania (al menos para su mayor parte) son laudes para la gran fecundidad y abundancia de casi todo, pero especialmente de los metales más preciados entonces, o sea, de auténticos “tesoros”, como la misma raízשָׂפַןspn (saphan/safan) expresa.

Tampoco se ha tenido en cuenta el hecho de que la misma raízשָׂפַןspn (saphan/safan) se utilice en hebreo para denominar tanto a los ‘damanes’ como a los ‘tesoros’, lo que bien podría explicar la relación simbólica y etimológica del mismo nombre de ‘Yspanya (Ispania/Hispania). Ni tan siquiera se ha tenido en cuenta el valor meramente simbólico que el conejo tiene, precisamente, para expresar las ideas de gran fecundidad y abundancia en sentido general.

Por último, no se tuvo en cuenta que en el mismo hebreo, el término para conejo es אַרְנֶבֶת (arnebeth). Si la supuesta abundancia de conejos era tan bestial en toda la península ibérica, a tal punto de que no quedara más remedio a los fenicios o cartagineses que decidir llamar a la misma como “tierra de conejos”, por ser tal supuesta extrema abundancia de conejos prácticamente lo único que destacaría en Iberia, entonces se esperaría que hubieran usado justamente el término que tendrían para denominar al conejo o liebre (recordemos que de lo que nos habla Estrabón es realmente de liebres, no de conejos), o sea, arnebeth, y por tanto, el nombre habría sido ‘Y-‘arnbth-ya, que se vendría a pronunciar como Iarnebezia. Pero ya sabemos que no fue así…

Entonces, si realmente los fenicios o cartagineses se valieron del término que se usaba para el damán (que no es un conejo ni una liebre, y no existía en Iberia), la mejor explicación sería la que he propuesto, porque el nombre de este animal (algo similar a un conejo, pero con las orejas muy cortas, mas bien parecería un hamster gigante), שָׂפַןspn (saphan/safan), presenta la misma raíz consonántica que la usada para el concepto de ‘tesoro’, siendo más que adecuado, en este caso, como símbolo para crear un nombre para una tierra que justo era considerada como una auténtica “tierra de tesoros”.

Epílogo

No mencioné otras hipótesis etimológicas (entre las cuales hay varias mías), pues como avisé al inicio, este post trataría solo sobre la hipótesis del “conejo”. Después haré otro analizando los pros y los contras de cada una de las restantes hipótesis.

Personalmente, y a pesar de que yo mismo he propuesto otras relacionadas con la idea de “Isla de la marinería o de los navegantes o constructores de barcos” o incluso por el mismo nombre de Spania que tenía la ciudad acuática de la isla que en los mapas egipcios se representa justo frente al estrecho y que podría ser la misma Atlantis, el hecho de que el conejo aparezca representado a los pies de Hispania representada como diosa en al menos una ceca romana, no puede ser ignorado, y es una evidencia que soporta la relación entre el conejo y el nombre de Hispania, es decir, que la hipótesis correcta sería la que tiene en cuenta a dicho animal, pero tal como expongo en esta reflexión, la interpretación no sería la que se ha sido dada desde el principio y que muy convenientemente (sobre todo para los intelectuales de los países europeos que tradicionalmente han sido enemigos de España) de por haber en Iberia una extrema abundancia de conejos, tantos que sería prácticamente lo único que destacaría como para poder denominarla, cuando sabemos por las mismas fuentes clásicas que no es así, que si por algo destacó Iberia de los demás países fue precisamente por la abundancia de sus riquezas a casi todos los niveles, o sea, de sus tesoros precisamente.

De modo que si la hipótesis del “conejo”, como parece, pudiera ser la que mejor soporte tiene, por el caso de la moneda romana con Hispania como diosa teniendo un conejo a sus pies, la mejor explicación sería la que he ofrecido, no la tradicional, o sea, Hispania como “Isla de los tesoros” no como “Isla de los conejos”.

Glosario

Strong’s Concordance
saphan: treasure

Original Word: שָׂפַן
Part of Speech: Verb
Transliteration: saphan
Phonetic Spelling: (saw-fan’)
Definition: treasure

See HEBREW saphan ‘coney, rabbit’

Strong’s Concordance
shaphan: coney/rabbit

Original Word: שָׁפָן
Part of Speech: noun masculine; proper name, masculine
Transliteration: shaphan
Phonetic Spelling: (shaw-fawn’)
Definition: hyrax (hyrax syriacus) / rabbit

See HEBREW saphan ‘treasure’

Number: 2323
Proto-Semitic: *ʔarnab(-at)-
Meaning: hare (rabbit)
Akkadian: arnabu (annabu) OAkk. on [CAD a2 294], [AHw. 70]. // In OAkk. as PN only, the oldest textual attestation is OB Mari (ša ar-na-ba-tim ina GN ibāru ‘who hunted hares in GN’ Syria 20 107:3). Relatively poorly attested in later periods (but see additionar references in [AHw. 1544]). The fem. form arnabtu is attested as PN only (from OB on).
Hebrew: ʔarnäbät ‘hare‘ [KB 90], pB. [Ja. 123]. // Only in the dietary laws Lv 11.6 and Dt 14.7.
Aramaic: Anc. ʔrnb ‘hare‘ [HJ 110]. // In KAI 222 A 33 (among animals inhabiting ruined cities). // D.-Alla ʔrnbn (pl.) id. [HJ 110]. // In I.9: ʔrnbn ʔklw [z]ʔ̣ḅ ‘hares ate a wolf’ (reconstruction and translation after [Hackett 49]).
Judaic Aramaic: ʔarnabtā (ʔarnǝbā) ‘hare‘ [Ja. 123], [Levy WT I 67], [Levy WTM I 170], ʔrnb id. [Sok. 76], ʔrnbh id. [Sok 76].
Syrian Aramaic: ʔarnǝbā ‘lepus’ [Brock. 50], [PS 393].
Mandaic Aramaic: arnab ‘hare‘ [DM 38] (probably an Arabism).
Arabic: ʔarnab-, pl. ʔarānib-, ʔarānin ‘lièvre’ [BK 1 27], [Fr. I 29], [Lane 1164], [LA I 343-4].
Geʕez (Ethiopian): ʔarnab, ʔarnāb ‘hare‘ [LGz. 38].
Harari: ḥarbāñño ‘hare‘ [LHar.85].
Gurage: End. arbäññä, Wol. arbäñño, Msq. Sod. arbaññä, Sel. arṗanno, Gog. arwaññä ‘hare‘ [LGur. 85].
Mehri: ḥarnáyb ‘hare‘ [JM 7].
Jibbali: ʔɛrní ‘hare‘ [JJ 4].
Harsusi: ḥeynēb, -ynáyb ‘hare‘ [JH 3].
Notes: According to Leslau, all Eth. forms may be Arabisms which looks highly improbable, especially for the Har. and Gur. forms with their peculiar phonetic shape. The meaning of Ugr. ʔanhb (often compared to this root, cf. [LGz.], [Salonen Jagd] etc.) is obscure but the translation ‘hare‘ hardly suitable in any case (cf. its rendering as ‘caracol marino’ in [DLU 38]). // Cf. forms with ḳ– instead of ʔ– in Arb. ḳarnab- ʔal-yarbūʕ-, waḳīla ʔal-faʔratu‘ [LA I 671] (with a semantic discussion) and Gez. ḳarnab ‘hare‘ [LGz. 442]. Note that according to [GD 2489] Arb. Dat_. ḳarnab means ‘lièvre’. // Сf. Syr. ʔarnāʕā (aut ʔarnāgā) ‘mus magnus’ [Brock. 50], [PS 393]. // [Fron. 294]: *ʔarnab– ‘lepre’ (Mhr., Arb., Syr., Hbr., Akk.); [DRS 33]: *ʔarnab– ‘lièvre’ (Akk., Hbr., Arm., Har., Arb., Ugr. (?); [Brock. 50]: Syr., Hbr., Arb., Akk.; [KB 90]: Hbr., Arm., Arb., Gez., Akk.; [Salonen Jagd 181]: Akk., Hbr., Arm., Arb., Ugr. (?); [Hommel 321]: Arb., Hbr., Akk., Arb.; [LGz. 38]: Gez., Eth., Arb., Hbr., Arm., Ugr. (ʔanhb), Akk.; [Firmage 1154]: Akk., Hbr., Arm., Arb.
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